martes, 23 de agosto de 2011

MASACRE DE "PAZ" EN LIBIA




Hace poco tiempo atrás la inestabilidad de los países árabes se acentuaba día tras día. Así fue que los egipcios expulsaron a Mubarak y hoy Occidente pretende hacer lo propio con Muammar Al-Gadhafi en Libia.

Libia, situada en el norte de África, vecina de Egipto, Sudan, Argelia y Túnez, dominada por el llano sahariano, esconde bajo su tierra recursos petroleros que la convierten en la séptima fuente de reservas, produciendo un millón seiscientos mil barriles de petróleo diarios.

Sin embargo, a pesar de que Medio Oriente tiene reservas por el 65.3% del total, solo consume el 5.9%. A la inversa, Estados Unidos reserva el 6.1% y consume el 30.4%; estos números servirán para comprender que lejos de ambicionar la paz y la prosperidad del “mundo”, la estrategia se circunscribe en apoderarse de recursos estratégicos: el petróleo y también el agua.

Aprovechando la oleada revolucionaria egipcia (ver nota “Conflicto en los países árabes: no es lo mismo ni es igual” Rev. Nº 23), el Consejo de Seguridad de la ONU resolvió decretar a Libia, zona de exclusión aérea.

Con la autorización de la ONU, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia asumieron el control de la operación desarrollada por la OTAN en Libia.

Varios países latinoamericanos se opusieron a la intromisión, recordando seguramente las similitudes que existen con los episodios de Irak, la Península Arábiga y la Guerra del Golfo. Así lo manifestó el presidente de Paraguay Fernando Lugo “deseo que la racionalidad, la cordura, equidad y sobre todo el principio de autodeterminación de los pueblos, puedan ser respetados, porque son los dueños de sus propios procesos”. Fidel Castro aseguro que si Gadhafi resiste y no acata las exigencias de la OTAN pasará a la historia como uno de los grandes personajes de los países árabes.

Cierto es, que lejos de encontrar la paz y la democracia que par la galerie los invasores frecuentan, el pueblo libio paga cada día mas caro las ambiciones imperialistas.

  • La producción de petróleo ha caído de 1.600.000 millones de barriles diarios a solo 500.000. Se cree además que no podrá reanudarse con normalidad la venta al exterior de petróleo durante 12 o 18 meses.
  • El 2 de abril se reunió el Consejo General del Pueblo para la Agricultura, para exigirle a la OTAN el cese de los bombardeos en Benghazi-Sirte por correr grave peligro el río artificial subterráneo, que abastece de agua al 70% de la población.
  • Las muertes ascienden, desde que empezó el conflicto, a más de diez mil.
  • Sucesivos ataques a tres puertos restringieron el movimiento de barcos con ayuda para civiles; se han destrozado también miles de hogares y caminos.

El 7 de abril un ataque aéreo de la OTAN destruyó una caravana de vehículos con rebeldes, matando por lo menos a cinco y días después sucedió lo mismo contra tanques matando a cuatro personas más. Frente a la decepción de los rebeldes libios, que ven como las fuerzas de la OTAN están dejando morir decenas de civiles, el subcomandante de las operaciones Rusell Harding dijo “no voy a pedir disculpas”. Ante tanto “desperfecto”, el 1 de abril la OTAN relevó a Estados Unidos del mando de las operaciones.

Mientras tanto, el 01 de mayo pasado, el régimen libio acusó a la OTAN de haber querido asesinar a Muamar Ghadafi luego de que se bombardeara su casa, donde murió uno de sus hijos, Saif al Arab, y tres de sus nietos. El senador republicano McCain, ex candidato presidencial, ha dicho después del suceso que “Deberíamos neutralizar su mando y su control y si él resultara muerto o herido en esa acción eso esta bien”.

Sucedido esto, el 27 de mayo el primer ministro libio, Baghadadi al-Mahmudi dijo que han pedido a las Naciones Unidas y a la Unión Africana fijar fecha y hora para un alto al fuego con el objeto de enviar observadores internacionales y tomar las medidas necesarias para terminar con los combates. El pedido fue recibido con escepticismo por los integrantes de la OTAN, a punto tal, que al día siguiente volvieron a bombardear Trípoli, cerca de la residencia de Ghadafi y se comprometieron a “terminar el trabajo” que comenzaron.

La teoría del intervencionismo humanitario en Libia no tiene ya, después del relato de los hechos, ningún tipo de sustento, mas aun si agregamos las declaraciones de Obama: “Habrá momentos, sin embargo, en los que nuestra seguridad no estará directamente amenazada, pero nuestros intereses y valores sí. A veces, el curso de la historia plantea retos que acechan nuestra humanidad y nuestra seguridad común, en respuesta a desastres naturales, por ejemplo; o la prevención de genocidios y el mantenimiento de la paz, garantizando la seguridad regional y manteniendo el flujo del comercio. Estos problemas pueden no afectar exclusivamente a Estados Unidos, pero son importantes para nosotros. Son problemas que vale la pena resolver. Y, en estas circunstancias, sabemos que Estados Unidos, como la nación más poderosa del mundo, a menudo será llamado a ayudar”.

Fidel Castro decía que los bombardeos y acciones militares “pueden ser utilizadas contra cualquier pueblo del tercer mundo” y recorriendo la geografía latinoamericana, viendo las reservas petroleras venezolanas, las grandes reservas de agua como en el Acuífero Guaraní, nuestros glaciares, lagos y riquezas forestales, se hace necesaria una férrea defensa de los mismos, antes de que Estados Unidos, se sienta nuevamente “llamado a ayudar”.


 (30 DE MAYO DE 2011)


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